El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE) enfrenta fuertes críticas tras un operativo realizado el 20 de enero en Minneapolis, donde fue detenido un niño ecuatoriano de cinco años, junto a su padre ecuatoriano, Adrián Conejo Arias, cuando regresaban del preescolar.
Según testigos y autoridades escolares, agentes del ICE habrían pedido al menor que golpeara la puerta de su casa para verificar si había más personas dentro, lo que generó denuncias por presunto uso inapropiado del niño durante el operativo. Ambos fueron trasladados a un centro de detención en Texas, pese a que un adulto se ofreció a quedarse a cargo del menor.
El hecho fue difundido por medios como The Guardian y The Washington Post, y una fotografía del traslado del niño se viralizó en redes sociales, reavivando el debate sobre el trato a familias migrantes.
El Departamento de Seguridad Nacional negó que el operativo estuviera dirigido contra el niño y aseguró que el padre intentó huir, dejando al menor “abandonado”, y que los agentes actuaron conforme a protocolo.
Sin embargo, autoridades locales y la comunidad migrante cuestionan esta versión. El abogado de la familia afirmó que padre e hijo ingresaron legalmente al país solicitando asilo y mantienen un proceso migratorio activo, sin orden de deportación vigente. La superintendente escolar del distrito calificó el caso como injustificado y rechazó que se trate a un niño como delincuente.





