El aprendizaje del inglés se ha convertido en una herramienta clave para el desarrollo académico y profesional de las nuevas generaciones. Sin embargo, todavía persiste la creencia de que los padres deben dominar el idioma para poder apoyar a sus hijos en este proceso. En la práctica, el acompañamiento familiar no depende del conocimiento del inglés, sino del interés, la motivación y la participación activa en el aprendizaje.
Fomentar una actitud positiva hacia el idioma es uno de los primeros pasos. Cuando los niños perciben que el aprendizaje del inglés es valorado dentro del entorno familiar, suelen sentirse más motivados y seguros al practicarlo. Preguntar qué palabras nuevas aprendieron, invitarles a enseñar una canción o pedirles que expliquen alguna actividad de la clase puede fortalecer su confianza y reforzar lo aprendido.
Según explica Isis Patiño, directora del Instituto de Inglés FFEnglish, el acompañamiento familiar desempeña un papel fundamental para que los niños desarrollen confianza al utilizar el idioma.
“Una estrategia muy útil es generar pequeños momentos de contacto con el inglés dentro del hogar. Escuchar canciones infantiles, ver dibujos animados o contenidos educativos acordes a su edad, así como utilizar aplicaciones de aprendizaje, puede ayudar a que el idioma se integre de manera natural en su rutina diaria. No es necesario comprender cada palabra; lo importante es que los niños se familiaricen con los sonidos, las expresiones y el ritmo del idioma”, señala.
También es recomendable incorporar elementos visuales que faciliten el aprendizaje. La vocera recomienda colocar etiquetas con palabras en inglés en objetos cotidianos como door, table o window, o escribir pequeñas preguntas y respuestas como How are you? – I’m fine, puede generar un contacto natural y frecuente con el idioma. Este tipo de estímulos cotidianos favorece la memorización y refuerza el aprendizaje de manera lúdica.
Reconocer el esfuerzo de los niños es otro aspecto fundamental. Aprender un nuevo idioma requiere constancia y práctica, por lo que celebrar sus avances, incluso los más pequeños, ayuda a fortalecer su motivación. Patiño señala que los comentarios positivos, las muestras de orgullo o las felicitaciones pueden tener un impacto significativo en su confianza y en su disposición para seguir aprendiendo.
Finalmente, mantener una comunicación cercana con los docentes o con la institución educativa permite conocer el progreso del estudiante y recibir orientaciones para reforzar el aprendizaje desde casa. Los profesores suelen recomendar actividades simples o recursos accesibles que las familias pueden aplicar sin necesidad de dominar el idioma.
Acompañar a un hijo en el aprendizaje del inglés no implica convertirse en su profesor, sino en un aliado en su proceso educativo. Con interés, entusiasmo y presencia, cualquier familia puede ayudar a que el aprendizaje del idioma sea una experiencia más enriquecedora, cercana y motivadora para los niños.





