El regreso a clases representa una oportunidad ideal para que niños y adolescentes retomen sus rutinas académicas, incluyendo el aprendizaje del inglés. Sin embargo, este proceso no debe ser percibido como una carga, sino como una experiencia progresiva, motivadora y libre de presión.
En este contexto, Deborah Chiriboga High, directora general del Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN), comparte cinco hábitos claves que permitirán a los estudiantes reconectarse con el idioma de forma natural, efectiva y sin estrés.
1. Retomar el inglés de forma progresiva
Después de un periodo de vacaciones, es importante evitar la sobrecarga académica. Reiniciar el aprendizaje del inglés de manera gradual permite que los estudiantes recuperen la confianza y el ritmo sin frustraciones.
Se recomienda comenzar con actividades ligeras como repasar vocabulario básico, expresiones cotidianas o contenidos previamente aprendidos. Este enfoque ayuda a que el estudiante se sienta cómodo y motivado desde el inicio. “El aprendizaje del inglés debe retomarse como un proceso progresivo. Cuando evitamos la presión y priorizamos la constancia, los resultados son mucho más sostenibles en el tiempo”, explica Chiriboga High.
2. Incorporar el inglés en la rutina diaria
Uno de los hábitos más efectivos es integrar el idioma en actividades cotidianas. Cambiar el idioma del celular, ver contenido en inglés o escuchar música en este idioma permite reforzar el aprendizaje de forma natural. Estas pequeñas acciones generan exposición constante al idioma, lo que mejora la comprensión y familiaridad sin necesidad de largas horas de estudio.
3. Fomentar espacios de práctica divertidos
El aprendizaje no tiene que limitarse a lo académico. Juegos, dinámicas en familia o actividades creativas en inglés pueden transformar el proceso en una experiencia entretenida. Actividades como juegos de palabras, storytelling o incluso competencias amistosas ayudan a reforzar el vocabulario y la fluidez, al mismo tiempo que mantienen el interés del estudiante.
4. Establecer rutinas cortas pero constantes
La clave del aprendizaje está en la constancia. Hay que invertir tiempo de estudio aparte de las horas de clases realizadas. Por cada hora de estudio formal, se sugiere, dedicar el mismo tiempo para repasar en casa.
Dedicar entre 15 y 30 minutos diarios a actividades en inglés permite generar un hábito sostenible, evitando el agotamiento y promoviendo una mejora continua. “Más que cantidad de horas, lo importante es la consistencia. Pequeños espacios diarios de práctica generan avances significativos en el dominio del idioma”, destaca la directora general del CEN.
5. Contar con acompañamiento académico adecuado
Finalmente, retomar clases de inglés con el apoyo de profesionales permite reforzar conocimientos, resolver dudas y mantener una estructura de aprendizaje clara. Los cursos de inglés ofrecen un entorno guiado que combina práctica, retroalimentación y motivación, factores clave para que los estudiantes avancen con seguridad.
Además, este acompañamiento permite medir el progreso y establecer metas alcanzables, lo que contribuye a reducir el estrés y aumentar la confianza. Adoptar estos hábitos no solo facilitará el regreso al aprendizaje del inglés, sino que también permitirá que niños y adolescentes desarrollen una relación positiva con el idioma. Desde el CEN, se promueve una enseñanza dinámica y accesible que acompaña a los estudiantes en cada etapa de su formación.





