La evolución tecnológica ha llevado a las organizaciones a replantear la forma en que integran la transformación digital en sus operaciones. Actualmente, además de incorporar nuevas herramientas, la discusión se centra en construir ecosistemas tecnológicos con infraestructura y soluciones digitales que garanticen la continuidad operativa, flexibilidad y eficiencia en beneficio del funcionamiento empresarial, tanto para mejorar la productividad, como para brindar atención especializada a clientes internos, externos y stakeholders.
En este contexto, la necesidad de adquirir sistemas de infraestructura, monitoreo, servicios administrados y plataformas tecnológicas es cada vez más evidente para asegurar operaciones más ágiles y resilientes. De acuerdo con el estudio Digital Trends in Operations Survey 2026 de PwC, el 73% de las organizaciones ya ha logrado un amplio impacto organizativo gracias a sus inversiones digitales. Es decir, invertir en digitalización empresarial potencia la eficiencia empresarial
José Pila, Gerente de la Unidad de Plataforma y Servicios Gestionados de SONDA Ecuador, explica que hoy, la tecnología aplicada en empresas dejó de ser un soporte operativo para convertirse en un habilitador estratégico de crecimiento y continuidad empresarial.
“Las empresas requieren plataformas tecnológicas que se ajusten y crezcan de acuerdo con las necesidades de sus operaciones. La tecnología, tras ser implementada, debe funcionar de forma integral, eficiente y alineada con los objetivos del negocio”, indica José Pila.
Frente a este escenario, la observabilidad se convierte en un concepto clave, ya que no solo es monitorear la infraestructura tecnológica presente en una organización en tiempo real, es una revisión constante con data para poder tomar acciones en tiempo real. Esta revisión constante es la herramienta que detecta anomalías, anticipa incidentes y optimiza el rendimiento operativo. De esa forma, las empresas tienen conocimiento del funcionamiento de sus plataformas digitales y pueden tomar decisiones estratégicas frente a eventos que amenacen sus operaciones, ya sea para prevenirlos o facilitar su continuidad operativa una vez ocurrido un incidente.
“La operación tecnológica ya no puede gestionarse de manera fragmentada. Hoy, las compañías necesitan integrar infraestructura, observabilidad, respaldo y servicios administrados dentro de un mismo ecosistema que les permita responder con agilidad y mantener continuidad”, agrega José Pila.
A medida que las organizaciones incrementan su dependencia tecnológica, la capacidad de monitorear, responder y mantener continuidad operativa se convierte en un factor cada vez más determinante para su funcionamiento diario.





