Cada 26 de junio se conmemora el Día Mundial de la Refrigeración, una fecha que pone en valor el papel de la refrigeración en la conservación de alimentos y su contribución frente a desafíos como el desperdicio alimentario y el consumo de energía.
En esa línea, esta fecha también refleja una evolución en la manera en que el consumidor integra electrodomésticos eficientes en su día a día. De acuerdo con el Módulo de Información Ambiental en Hogares 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 47,5 % de las viviendas dispone de electrodomésticos ahorradores de energía, una tendencia que evidencia el interés por la adquisición de nuevos productos, cada vez más eficientes para el hogar.
En este contexto, la industria de electrodomésticos ha acelerado la incorporación de nuevas tecnologías y materiales. El grupo sueco Electrolux identificó que cerca del 85 % de la huella ambiental de sus productos se genera durante la etapa de uso, una realidad que ha llevado a reforzar el desarrollo de soluciones orientadas a optimizar el consumo de recursos y brindar beneficios tangibles para el consumidor.
Es así que categorías como la de preservación de alimentos ha impulsado el desarrollo de soluciones orientadas a acompañar las dinámicas de los hogares con refrigeradores con tecnología de punta. Entre ellas se encuentra AutoSense, una tecnología que adapta automáticamente la temperatura del equipo de acuerdo con los hábitos de uso, favoreciendo una mejor conservación de los alimentos y un mayor aprovechamiento de estos dentro del hogar.
De acuerdo con información de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), algunas prácticas cotidianas también pueden contribuir a una mejor conservación de los alimentos y favorecer su aprovechamiento dentro del hogar:
- Mantener el refrigerador a una temperatura igual o inferior a 4 °C para preservar la calidad e inocuidad de los alimentos.
- Evitar sobrecargar el equipo, ya que una adecuada circulación del aire frío favorece una conservación más eficiente.
- Almacenar los alimentos en recipientes cerrados y separar los productos crudos de aquellos listos para consumir, con el fin de prevenir la contaminación cruzada.
- Refrigerar los alimentos perecibles dentro de las dos horas posteriores a su preparación o compra.
- Revisar periódicamente los productos almacenados y priorizar su consumo oportuno para contribuir a un mejor aprovechamiento de los alimentos.
En un escenario donde reducir las pérdidas alimentarias y aprovechar mejor los recursos se han convertido en una prioridad, la evolución de esta categoría evidencia una transformación más amplia en la manera de producir y consumir, en la que la innovación está llamada a desempeñar un papel cada vez más relevante en los hogares del futuro.





