El Mundial terminó, pero dejó una lección que trasciende al deporte. Durante el torneo, ocho de cada diez transacciones del mes se concentraron en días de partido y, cuando Ecuador enfrentó a México, la actividad llegó a multiplicarse por más de cuatro. Este comportamiento refleja el creciente interés por los pronósticos deportivos en línea, pero también plantea un reto para la industria: garantizar que ese crecimiento vaya acompañado de entornos seguros, transparentes y responsables para los usuarios.
Este nuevo escenario coincide con un momento clave para el país. Ecuador cuenta hoy con una ley y un reglamento que regulan la actividad de los pronósticos deportivos en línea, marcando un avance hacia una industria más formal, con mayores estándares de transparencia y mecanismos que permiten a los usuarios identificar plataformas que operan bajo un marco regulatorio.
«La emoción que genera un evento como el Mundial demuestra el enorme potencial de esta industria, pero también la responsabilidad que tenemos quienes formamos parte de ella. El verdadero desafío comienza cuando termina el torneo: ofrecer una experiencia en la que el usuario tenga información clara, herramientas de protección y el control de sus decisiones», señaló Liliana Zuluaga, directora ejecutiva de Ecuabet.
Las cifras evidencian la magnitud de esta transformación. Al cierre de junio, Ecuabet superó las 350.000 personas en sus canales digitales, registrando un crecimiento del 46% durante los últimos seis meses. A ello se suma una expansión superior al 50% de su red comercial en lo que va del año, lo que confirma que la experiencia del usuario se desarrolla tanto en plataformas digitales como en puntos físicos distribuidos en distintas ciudades del país.
Con una comunidad cada vez más amplia, la confianza se convierte en un elemento fundamental. Hoy, elegir una plataforma no debería depender únicamente de promociones o bonos, sino también de aspectos que garanticen una experiencia segura. La verificación de identidad, la restricción de acceso para menores de edad y el registro de cada transacción son mecanismos que fortalecen la transparencia, reducen riesgos y brindan mayor protección al usuario.
Sin embargo, la seguridad no depende exclusivamente de los controles implementados por las plataformas. También requiere que los usuarios cuenten con herramientas que les permitan gestionar su propia experiencia. Funcionalidades como límites de depósito, opciones de autoexclusión, alertas sobre el tiempo de participación y contenidos educativos de juego responsable contribuyen a que cada persona pueda establecer límites y tomar decisiones informadas.
La comunicación también desempeña un papel determinante. Promover mensajes responsables, evitar contenidos dirigidos a menores de edad y no presentar las ganancias como una promesa forman parte de una industria que busca construir relaciones basadas en la transparencia y la confianza. La protección del usuario comienza incluso antes de que este realice su primera participación.
En este contexto, los especialistas coinciden en que una decisión informada implica conocer quién opera la plataforma, verificar que cumple con procesos de identificación, comprender las condiciones de uso y asegurarse de que existan herramientas visibles para gestionar la participación de manera responsable.
Más allá del impacto que generan grandes eventos deportivos, el crecimiento de la industria debe ir acompañado de una cultura de juego responsable. Ese es el desafío que permanece una vez terminado el Mundial: fortalecer un ecosistema donde la innovación, la regulación y la protección del usuario avancen al mismo ritmo.





