Lautaro Campozano es un apasionado por coleccionar objetos que en una determinada época fueron piezas importantes en el hogar y en diferentes actividades de la vida.

Campozano cuenta que la afición de tener antigüedades la lleva desde niño y cree que la mantendrá hasta su último día de existencia.

Planchas, balanzas, vasijas, campanas, herramientas, monedas desde la época de la colonia, son entre otras las piezas que las guarda cuidadosamente en el anticuario de su vivienda situada en la comunidad Gualay, de la parroquia Victoria del Portete, cantón Cuenca.

Confiesa que todas las piezas son muy querida, pero que ve con ojos de cariño a la colección de teodolitos, niveles, escuadras, brújulas y más equipos de topografía, que fue la profesión que soñó, pero que por dificultades de la vida no pudo estudiar.

Con humor recuerda que su afición a las antigüedades, al inicio le trajo problemas con su familia, debido a que invertía su dinero en cosas que decían que no sirven, pero ahora tiene el apoyo de sus hijos, quienes le ayudan a incrementar su patrimonio.
Entre los fracasos recuerda la mala fe de algunos comerciantes que le estafaron al vender monedas y otros objetos falsificados.

Aspira que su descendencia conserve la colección que le costó trabajo conseguir y sacrificar sus ahorros para comprar cada elemento que conforma su tesoro. (I)




