Perder su trabajo en una empresa fue un golpe duro para Elvira Maita, una mujer 45 años, pero lejos de desanimarse, encontró una oportunidad para emprender un pequeño negocio y con la ayuda de sus tres hijos y su esposo se ha convertido en un ejemplo en la comunidad de Tañiloma, parroquia Tarqui.
“Siempre me gustó trabajar y cuando perdí mi empleo sentí la necesidad de salir adelante para aportar en casa ya que las deudas y gastos son de todos los días. Empecé preparando pan, luego pasteles, hasta que llegué a las frituras y vi una oportunidad ya que existe demanda”, comenta Elvira.
Su jornada inicia a las 05:00, cuando empieza a escoger las papas, el verde y el maíz para freírlos, empacarlos y dejarlos listos para llevarlos a las ferias. Todo este trabajo lo ejecuta sin maquinas o utensilios eléctricos, todo el trabajo es artesanal.

“Creo que el secreto de mis papas, chifles o tostado es prepararlos como si fuera para el consumo propio, por ello cuido todos los detalles evitando que se frían mucho o que vayan con grasa”, señala Elvira, quien en un buen día en la feria vende hasta 200 fundas de sus productos.
Ella se dedica a la cocina, sus hijos la ayudan a empacar, sellar y alistar las fundas. “Mis tres hijos estudian y es su prioridad, en sus momentos libres me ayudan, pero ellos saben que no existe más apoyo que la tranquilidad de saber que están concentrados en sus estudios”, comenta.
“Las oportunidades están ahí, debemos abrir y los ojos y arriesgarnos un poco; el trabajo no llega a golpear la puerta, nosotros debemos buscarlo”.
Elvira adoptó su casa para preparar de forma adecuada y con higiene sus productos, utiliza guantes, mascarilla y mallas. Sus utensilios son específicos para el trabajo y nos los utiliza en otras actividades.
“Todos los sábados me encuentran desde muy temprano en la feria de la Prefectura frente a la Empresa Eléctrica, las papas, chifles y el tostado tienen el valor de un dólar, les invito a degustar y a apoyar a los pequeños emprendedores”, agregó. (I)






