El accidente cerebrovascular (ACV) no es una condición exclusiva de adultos mayores. Aunque la edad es un factor que incrementa el riesgo, especialistas advierten que esta emergencia neurológica puede presentarse en personas jóvenes cuando existen factores como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, obesidad, sedentarismo o antecedentes cardiovasculares. De acuerdo con la World Stroke Organization, más del 12% de los accidentes cerebrovasculares isquémicos ocurren en personas entre los 15 y 49 años.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ACV son la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad en el mundo. Su impacto depende en gran medida de la rapidez con la que el paciente recibe diagnóstico y tratamiento, ya que cada minuto puede influir en la cantidad de tejido cerebral afectado.
En el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), especialistas de Clínica Internacional resaltan la importancia de reconocer los síntomas de alerta y acudir de inmediato a una institución con capacidad diagnóstica y terapéutica para atender esta emergencia neurológica.
“Un ACV puede aparecer de forma repentina y el tiempo de atención es determinante. Llegar rápidamente a un centro especializado permite realizar estudios, identificar inmediatamente el tipo de evento, ya sea isquémico o hemorrágico, definir el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas”, explica Estuardo Salgado, Jefe de Terapia Intensiva de Clínica Internacional.
Señales que no deben ignorarse
Para el especialista, estos son los principales signos de alerta a tomar en cuenta:
- Debilidad o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo
- Dificultad para hablar o entender
- Alteración repentina de la visión
- Pérdida del equilibrio o dificultad para caminar
- Dolor de cabeza intenso y súbito
Ante estos síntomas, no se recomienda esperar a que desaparezcan. La atención en emergencia permite realizar evaluaciones como tomografía cerebral y otros estudios especializados para determinar si se trata de un ACV y qué tratamiento requiere.
La atención hospitalaria es clave para reducir complicaciones
Dependiendo del tipo de ACV y del tiempo transcurrido, los pacientes pueden requerir tratamientos específicos, monitoreo neurológico y hospitalización para controlar posibles complicaciones. “Cada minuto cuenta frente a un ACV, especialmente en los casos isquémicos, que representan entre el 80 % y 85 % de los eventos. Durante las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas, la atención oportuna puede permitir la aplicación de tratamientos que buscan restablecer el flujo sanguíneo cerebral y aumentar las posibilidades de recuperación, reduciendo el riesgo de secuelas relacionadas con la movilidad, el lenguaje o la autonomía”, enfatiza el doctor Salgado.
Además, añade que la recuperación post evento puede necesitar un trabajo multidisciplinario con rehabilitación física, cognitiva y del lenguaje para ayudar al paciente a recuperar funciones afectadas.
La prevención protege la salud cerebral
Controlar la presión arterial, mantener hábitos saludables y realizar chequeos médicos periódicos son medidas fundamentales para reducir el riesgo.
“Cuidar el cerebro implica prevenir, reconocer las señales de alerta y buscar atención especializada cuando sea necesario. La detección temprana puede cambiar el pronóstico de un paciente con ACV”, concluye el especialista.
En este contexto, la prevención, la información y la atención especializada son factores determinantes para proteger la salud cerebral. Contar con un equipo médico capacitado, tecnología diagnóstica avanzada y protocolos de respuesta inmediata permite brindar una atención integral frente al ACV, desde la emergencia hasta la recuperación. Reconocer los riesgos y actuar a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la evolución y calidad de vida de los pacientes.





