Una señal de esperanza y unión. Así calificaron las autoridades civiles y eclesiásticas al acto de encendido del árbol de Navidad más grande del país que se efectuó la noche del domingo 6 de diciembre en la céntrica plaza de San Francisco.
Monseñor Marcos Pérez, arzobispo de Cuenca, manifestó que en estos tiempos difíciles este árbol debe ser visto como una luz de esperanza. “La pandemia ha dejado momentos oscuros, duros; la pérdida de seres queridos ha causado dolor, por ello es importante que veamos esa luz que nos guía para salir adelante y superar estos difíciles momentos”.
Marcela Aguirre, quien asistió al acto, coincidió con las palabras de Monseñor. “Mi padre murió en junio por esta terrible enfermedad, todos en casa lo extrañamos, especialmente en estas fechas. Hoy quise disfrutar de este momento porque la vida sigue y estoy segura que a él le hubiese gustado estar acá”, comentó.
Por su parte el alcalde la ciudad, Pedro Palacios, mencionó que prender un millón de puntos de luz y las 649 figuras navideñas es una motivación para que entendamos que en estas festividades lo verdaderamente importante es el compartir, el perdonar, el reflexionar sobre nuestras acciones y proponernos ser mejores seres humanos, mejores vecinos, mejores esposos, hermanos, hijos, o amigos.
Ricardo Medida, director de la Fundación Iluminar, señaló que en este año se ha llegado a más parroquias rurales y que hasta la próxima semana contarán con la iluminación luego de coordinar con los respectivos GADs. (I)





