El crecimiento de la economía digital está transformando la infraestructura que conecta a América Latina con el resto del mundo. En este escenario, los cables submarinos se consolidan como una pieza fundamental de la conectividad regional, mientras que el desarrollo de edge computing está impulsando la necesidad de distribuir la capacidad de procesamiento más cerca de los usuarios y de los lugares donde se generan los datos.
Actualmente, cerca del 99% del tráfico mundial de internet viaja a través de cables submarinos, convirtiéndolos en una infraestructura esencial para el funcionamiento de servicios digitales, plataformas en la nube, aplicaciones empresariales y contenidos. En América Latina, más de 80 sistemas de cables submarinos conectan las costas de la región y están contribuyendo a fortalecer nuevos corredores de conectividad.
Países como Brasil, Chile, México, Colombia y Panamá han adquirido relevancia como hubs digitales, mientras que Centroamérica también gana importancia por su ubicación estratégica. Esta evolución está llevando la conversación más allá de la conectividad internacional y hacia la infraestructura necesaria para recibir, distribuir y procesar esa capacidad una vez que los cables llegan a tierra.
“Los cables submarinos son solo una parte de la infraestructura que sostiene la economía digital. El verdadero desafío está en cómo llevar esa capacidad desde las estaciones de aterrizaje hacia las redes terrestres, los centros de datos regionales y los nodos edge”, señala Vertiv para Latinoamérica.
La evolución de las aplicaciones digitales está impulsando arquitecturas que distribuyen el procesamiento de datos en diferentes puntos de la red. El objetivo es acercar la capacidad de cómputo a los usuarios y reducir los tiempos de respuesta, especialmente para aplicaciones que requieren baja latencia y alta disponibilidad.
En este contexto, la infraestructura digital debe integrar diferentes elementos: estaciones de aterrizaje de cables submarinos, fibra terrestre y puntos de interconexión, centros de datos regionales, microcentros de datos y nodos edge, además de sistemas de energía, enfriamiento y monitoreo que permitan mantener la operación de estas instalaciones.
Esta arquitectura distribuida adquiere mayor relevancia a medida que crece la demanda de servicios digitales y aplicaciones que requieren procesamiento prácticamente en tiempo real. El edge computing permite trasladar parte de esa capacidad hacia puntos más cercanos al usuario, complementando la infraestructura de los grandes centros de datos.
Una infraestructura que debe evolucionar de manera integrada para que los nuevos corredores digitales sean resilientes y puedan responder al crecimiento de la demanda, la infraestructura física debe diseñarse considerando todo el recorrido de los datos: desde el punto donde el cable submarino llega a tierra hasta los centros de datos y nodos distribuidos que procesan la información.
Esto implica prestar atención a aspectos como disponibilidad de energía, capacidad de enfriamiento, monitoreo, redundancia y continuidad operativa, especialmente en instalaciones donde una interrupción puede afectar múltiples servicios digitales.
Para los mercados latinoamericanos, esta evolución representa un cambio en la manera de entender la infraestructura digital. La conectividad internacional, los centros de datos y el edge computing dejan de funcionar como elementos independientes y pasan a formar parte de una arquitectura cada vez más integrada.
La expansión de los cables submarinos y el crecimiento de las arquitecturas edge muestran que la próxima etapa de la transformación digital no dependerá únicamente de contar con mayor conectividad, sino también de desarrollar la infraestructura crítica necesaria para recibir, distribuir, procesar y proteger los datos de manera eficiente y resiliente.
Vertiv trabaja con tecnologías de infraestructura crítica orientadas a soportar diferentes puntos de esta cadena, incluyendo soluciones para estaciones de aterrizaje de cables submarinos, centros de datos, microcentros de datos, energía, enfriamiento y monitoreo.




