Era el año2002 y un no favorito lograba de a poco escalar en las preferencias presidenciales de los colombianos, Álvaro Uribe de manera sorpresiva ganaba las presidenciales, tumbando a los partidos tradicionales Liberales y Conservador.
Uribe se caracterizó por una política guerrerista contra las aún fuertes guerrillas de las FARC y ELN, logrando recuperar mucho terreno perdido en la guerra interna colombiana, sin embargo, no estuvo exento de varias acusaciones de violación de los derechos humanos, siendo el principal caso, el de los “falsos positivos”, donde militares asesinaban inocentes y los hacían pasar como guerrilleros para lograr condecoraciones, aumentos salariales y ascensos en la carrera militar.
Esos delitos hoy han sido judicializados y varios generales del uribismo declarados culpables.
Sin embargo, desde el 2002, electoralmente nada fue sorpresivo, en el 2006 Uribe conseguiría una relección aplastante con el 62,51% de los votos, en el 2010, luego de fracasar en su intento de cambiar la constitución para una reelección indefinida, opto por apadrinar candidatos, el primero su ex ministro de gobierno Juan Manuel Santos, y aunque terminarían peleados a muerte, recuperaría el poder con el Presidente actual Iván Duque.
Es decir que Álvaro Uribe, ha influenciado directamente en las presidenciales colombianas desde el año 2002.
Pero a todo pavo le llega su navidad, lo sucedido este 29 de mayo de 2022 en las elecciones de Colombia, cambia, quizá para siempre, la realidad política en el país del norte
Han ganado dos fuertes críticos del Ex presidente Uribe y del bi-partidismo tradicional de Colombia, por un lado, Gustavo Petro, ex alcalde de Bogotá quien por primera vez le ha dado a la izquierda una verdadera oportunidad de llegar a la Casa de Nariño.
Y por el otro, Rodolfo Hernández, millonario constructor de Colombia, que con una tendencia populista y si bien de derecha, terminó por hundir al alfil uribista Fico Gutiérrez.
Ha ganado la izquierda y el populismo en esta primera vuelta, y queda muy claro que, por primera vez en décadas, el expresidente Álvaro Uribe no alcanza con un candidato de su partido la Presidencia. Uribe ha sido el gran desaparecido de estas elecciones. Al menos de forma pública. Sus líos judiciales han minado su popularidad y la mala gestión de su ahijado político, Iván Duque, han dejado herido de muerte al uribismo. (O)





