De ser empleador, Diego Gutiérrez pasó a ser empleado. La Caleta, su restaurante desde hace cuatro años, quebró durante los primeros meses de la crisis económica por la pandemia del Covid-19. Aunque dice estar complacido de formar parte de un nuevo proyecto, lamenta que con el cierre de su local se perdieran nueve empleos fijos y tres más esporádicos.
Más que un restaurante, La Caleta para Gutiérrez era parte de un sueño. Ideó el concepto de su local para lograr que sus comensales dieran una vuelta, a través del paladar, por las diferentes regiones del país. Desde 2016, que fue la fecha de apertura, logró cautivar a turistas extranjeros que fueron, hasta este año que tuvo que cerrar, el 85 por ciento de sus clientes.

Este local es el ejemplo fidedigno de que las políticas que se emplearon para intentar contener la pandemia por la Covid-19 afectaron directamente a los dueños de emprendimientos que tienen que ver con el área turística y recreación como bares y restaurantes, pero también a quienes tenían en estos espacios sus empleos.
El secretario de la Asociación de Bares, Restaurantes y Entretenimiento, ABRE Cuenca, Luis Sanmartín, puntualizó que dentro de esta organización están asociados 50 establecimientos de los cuales han cerrado definitivamente entre 10 y 15. “Es que es imposible pagar arriendo, sueldos, servicios y materia prima, sin tener ventas”, reflexiona Sanmartín.
Sanmartín es también dueño de Chiplote asegura que ahora cuenta con cuatro empleados dos a medio tiempo y dos más tiempo completo y anteriormente tenía de 10 a 12 puestos de trabajo. Para él esta crisis ha sido la peor, pues las ventas fueron nulas y tiene meses acumulando deuda de los servicios básicos, lo que vende a través de delivery, es para pagar a los empleados, pero asegura que tiene meses sin ganar ni un centavo.
Como representante de ABRE Cuenca, Sanmartín aseguró que hubo acercamientos con el Ministerio de Turismo para lograr puentes con la Corporación de Fomento Nacional, CFN, pero les han repetido que los locales nocturnos y de entretenimiento son de alto riesgo, por lo que no han logrado ningún tipo de ayuda económica, pero él considera necesario este apoyo para lograr el reimpulso de los locales y así poder habilitar nuevamente las plazas de trabajo que tuvieron que ser eliminadas por la pandemia de la Covid-19.
El restaurante El Jardín y el hotel Victoria también cerraron hasta nuevo aviso por la nula afluencia de turistas desde el mes de marzo pasado, cuando se prohibieron vuelos internacionales y los paseos grupales para evitar el aumento de la curva de contagios por la Covid-19.
Aunque los comerciantes han aclarado que no ponen la economía por encima de la salud, si protestan a través de redes sociales en las que llamaban al toque de queda como el toque de quiebra pues esto hacía que ni siquiera pudieran hacer ventas a través de envíos o por medios digitales.
En el Parque Calderón también hay una pancarta en la que dice SOS Turismo en Cuenca, pues consideran que son el sector más golpeado por la pandemia. (I)





