El consumo de tabaco durante el embarazo es un problema de salud pública a nivel mundial. Está asociado a una alta morbilidad y mortalidad, dado que el tabaco está compuesto por más de 4000 sustancias tóxicas perjudiciales para el desarrollo fetal e infantil. El cese de este hábito durante el primer trimestre del embarazo reduce potenciales riesgos para el producto, razón por la que es uno de los factores a ser prevenidos durante este periodo. (1,2,3)
La nicotina y el monóxido de carbono (CO) son las principales sustancias involucradas, pues estas disminuyen el flujo sanguíneo, la concentración de oxígeno a nivel fetal y producen cambios en las vías de regulación e inhibición celular. (1,2,3)
Además, la exposición durante este periodo trae consigo alteraciones genéticas perjudiciales para el crecimiento fetal, el desarrollo pulmonar y el cerebral e incluso en las etapas de la infancia y la edad adulta se puede generar una mayor susceptibilidad para el desarrollo de enfermedades respiratorias como el asma y bronquitis, vasculares como la hipertensión arterial y metabólicas como la obesidad y el sobrepeso.

También es importante mencionar aquellas alteraciones que se dan a nivel conductual como: modificaciones en el ciclo sueño – vigilia, trastornos del movimiento, reducción de las capacidades psicomotoras, mayor irritabilidad, déficit de memoria, dificultad para el aprendizaje e incluso se ha visto que estos niños pueden desarrollar trastorno por déficit de atención con hiperactividad y en un futuro ser más susceptibles a la dependencia a la nicotina. (1,2,3)
A esto se suma la presencia de otras sustancias como el arsénico y el cadmio en la composición del cigarrillo, ambas funcionando como tóxicos en el desarrollo pulmonar. (1)
Todas las consecuencias expuestas están relacionadas de forma proporcional con el tiempo y la cantidad de exposición que haya entre el feto y los compuestos del tabaco, siendo la nicotina y el monóxido de carbono los más representativos. (3)

Una vez revisadas las consecuencias que pueden darse a partir del consumo de tabaco durante el embarazo, se puede concluir que es de vital importancia establecer programas para evitar o dejar de lado este hábito en las mujeres que planean concebir y mucho más en aquellas que están embarazadas, pues es un factor de riesgo tanto para el feto como para el infante e incluso como se mencionó hay alteraciones que se manifiestan y perduran a largo plazo afectando incluso en la vida adulta.





