Las tenebrosas historias de suicidios que contrastan con la belleza natural del cerro Shiriculapo, hacen que este mirador sea un destino turístico para quienes gustan de la aventura.
El Shiricupalo está situado en la parroquia Catacocha, cantón Paltas, a 96 kilómetros de la ciudad de Loja.
Durante el trayecto, por la serpenteada carretera cubierta de asfalto, se disfruta de imponentes montañas y de coloridas aves que se posan en las ramas de los faiques, algarrobos, acacias, pencos, cactus, arrayanes y otras especies arbóreas propias de terrenos secos.
Una vez en Catacocha, desde el parque Lourdes hay que dirigirse al antiguo hospital, por el cual se ingresa a las escalinatas que llevan hacia a la cumbre del misterioso mirador coronado con una imagen del Corazón de Jesús.
Tras subir 53 escalones se llega a la cúspide rodeada por un pasamano metálico, para evitar que los visitantes caigan al vacío.
A pesar de la protección, al arriarse a las barandas y ver la profundidad se siente una tembladera en el estómago que advierte el peligro.
Personas que tienen miedo a la altura prefieren permanecer junto a la estatua y desde allí tomar fotografías del Valle de Casanga, los cerros Guanchuro, Pisaca, Cango, Pilapila y todos los paisajes que rodean a Catacocha.

A unos 30 metros del principal mirador están dos plataformas más bajas, en medio de estos miradores estremece un deslucido anfiteatro rodeado de maleza, que aún conserva dos mesas de cemento cubiertas con baldosas blancas para las autopsias.
Este tétrico lugar recuerda las historias de personas que impulsadas por el despecho, el desamor y otros problemas, decidían poner fin a su existencia lanzándose al precipicio.
Significado
El Shiriculapo es un mirador natural formado por una montaña rocosa de granito, cuya pared lateral occidental desciende en forma abrupta y vertical a unos 150 metros de profundidad.
Según los libros de historia, el origen de la palabra Shiriculapo tiene dos versiones: la primera, que proviene de la palabra Chiriculapo derivada de los vocablos Shiry = Jefe y Culapo = balcón, en consecuencia significa “Balcón del Rey” o “Balcón del Inca”; y la segunda, que se debe a la presencia de unas aves míticas llamadas ‘Shyros’.
La tradición cuenta que el rey de los Paltas subía a la gigantesca roca para desde allí observar a los invasores y planificar las estrategias de defensa.
Servicios
Catacocha cuenta con una variedad de restaurantes que ofrecen platos típicos como sopa de arveja con trigo y oreja de chancho, caldo de gallina criolla, seco de chancho, fritada con yuca, humitas, chicha de maní y otras delicias gastronómicas.

Los servicios de hospedaje oscilan entre 10 y 15 dólares por persona. Desde Loja se puede tomar buses directos hasta Catacocha, el pasaje cuesta 3,80 dólares.
A más del Shiriculapo se puede visitar el mirador natural Cruz del Calvario, el cerro Guanchuro, la Piedra del Sol, el Chorro del Almebdral, el Pisaca, Pisaquita y Pisaquilla el museo Joaquín Liébana Calle, entre otros atractivos turísticos.
Historias
Según publicaciones de la prensa lojana, en la actualidad no se ha registrado muertes, sin embargo, se menciona que en este mirador se llegaron a perder aproximadamente 150 vidas.
El catedrático universitario, Gustavo Vega Delgado, en unan investigación denominada “El Chiriculapo; Roca Enigmática que ‘Llama’ al Suicida”, recoge historias que giran en torno al actual atractivo turístico.
Una de ellas señala Miguel Erráez fue el primero que se suicidó. Era sobrino de don Juan Erráez, célebre en Loja por haber tenido alrededor de 76 hijos.
También se cuenta que Hugo Celi Vivanco sobrevivió a la mortal caída gracias que su chompa se enganchó en la rama de un árbol, de la espesa vegetación que hay en el fondo del abismo.
Por su gente amable, por sus costumbres, tradiciones, gastronomía, variedad de climas y su inmensa riqueza arqueológica, este bello rincón de la Patria el 25 de mayo de 1994 fue declarado Patrimonio Cultural del Ecuador. (I)









