El sueño de recuperar el ferrocarril en el Austro del país desaparece como lo hacía el humo de las locomotoras en el aire. La falta de recursos y el nulo interés de las autoridades nacionales ha condenado a este medio de transporte al olvido.
Recorrer lo poco o nada que existe de la ruta El Tambo – Cuenca del tren es triste, el desarrollo ha llevado que casas, avenidas y edificios se construyan sobre el espacio destinado a las rieles, puentes y estaciones; hoy hierros oxidados, puentes y túneles destruidos, estaciones olvidadas, son testigos silenciosos de lo que un día fue el principal medio de transporte y orgullo del país.
“El motor del autoferro funcionaba y fue llevado a Quito para mantenimiento hace más de un año, desde ese entonces no sabemos el destino del mismo”.
Hugo Tapia, jefe de la Unidad de Turismo de El Tambo
La antigua estación de Gapal, en Cuenca, es parte de un proyecto para convertirla en un espacio lúdico, en febrero de 2020 se firmó un convenio con Ferrocarriles del Ecuador, empresa ahora extinta, para su construcción, pero poco o nada ha avanzado el mismo.
En Azogues, hace varios años se recuperó la estación, existe un museo que recoge una mínima parte de la historia del Ferrocarril, mientras que el tradicional puente ubicado en Biblián se destruye al igual que uno de los túneles que era parte del recorrido.
“Debemos construir alianzas con el sector privado y los Municipios para reactivar el ferrocarril, el Gobierno no cuenta con recursos para asumir este reto”.
Hernán Crespo, gobernador de Cañar
Hace una década en El Tambo se rehabilitó un tramo de siete kilómetros del autoferro, desde la estación del cantón hasta Coyoctor, un atractivo turístico que devolvió la vida a uno de los tantos pueblos ubicados junto a la línea férrea, lastimosamente en 2015 nuevamente dejó de funcionar.
Los rieles han desaparecido, las estaciones están deterioradas, el motor del autoferro fue llevado a Quito hace más de un año, se desconoce el destino de las locomotoras, mientras tanto el tiempo no olvida y lo poco que existe del “tren del austro”, se destruye con el crecimiento de las ciudades. (I)

























