Como parte de los operativos ejecutados por la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), se clausuraron dos farmacias ubicadas en los sectores de Quingeo y Lazareto de la ciudad de Cuenca, tras detectarse graves irregularidades sanitarias.
Durante las inspecciones se encontraron más de 1.000 productos caducados, entre ellos medicamentos (incluidos antibióticos), dispositivos médicos, suplementos alimenticios y cosméticos, además de productos sin registro sanitario.
En el establecimiento ubicado en Lazareto, además, se identificaron irregularidades adicionales de alta gravedad, entre ellas: venta de muestras médicas, cuya comercialización está expresamente prohibida; comercialización de medicamentos en “ristras” (por unidad), sin garantías sobre su fecha de vencimiento ni condiciones de conservación; hallazgo de dos lotes de preservativos reportados como robados, lo que podría constituir un delito, y presencia de medicamentos, cosméticos, pañales y otros productos con fechas de caducidad borradas o alteradas, lo que impide verificar su seguridad.

El consumo o uso de productos caducados puede generar efectos adversos importantes. En el caso de los medicamentos, su ingesta puede provocar pérdida de eficacia terapéutica, lo que agrava enfermedades o retrasa su tratamiento, así como reacciones adversas o intoxicaciones debido a la degradación de sus componentes; en el caso de antibióticos, incluso puede contribuir a la resistencia bacteriana, complicando futuros tratamientos.
Por otro lado, el uso de productos como pañales caducados puede ocasionar irritaciones cutáneas, dermatitis e infecciones en la piel, especialmente en niños y adultos mayores, debido al deterioro de sus materiales.

Se recomienda a la ciudadanía verificar siempre la fecha de caducidad, comprar únicamente en establecimientos autorizados y evitar el consumo de productos cuya fecha esté alterada, borrada o no sea visible. Asimismo, es importante denunciar cualquier irregularidad en la aplicación Arcsa Móvil





