A simple vista, artefactos antiguos como vasijas de cerámica y piedras de molienda pueden parecer objetos inertes y vacíos. Sin embargo, en su estructura constitutiva pueden permanecer rastros diminutos de los alimentos que alguna vez contuvieron. Eso ocurrió con varios objetos recuperados en Tasqui Bajo, un sitio arqueológico ubicado en Sígsig, junto a la cuenca del río Santa Bárbara.
Mediante excavaciones arqueológicas, realizadas en 2025, se identificaron varios espacios culturales prehispánicos, en el que destaca uno vinculado a un enterramiento. Este contexto funerario se caracterizaba por contener: recipientes cerámicos (una botella antropomorfa, vasijas y cuencos) y objetos de piedra (metate, manos de moler y otros instrumentos utilizados para triturar alimentos.

Para conocer parte de la historia de uso de los objetos recuperados se analizaron residuos de carbohidratos, proteínas y pequeños granos de almidón adheridos a los materiales. Estos restos, invisibles a simple vista, permitieron identificar varias plantas que formaron parte de la alimentación andina austral.
El almidón de maíz aparece con mayor frecuencia, tanto en las vasijas como en los instrumentos de molienda. Junto a este se encontraron rastros de yuca, camote, ñame, maranta y ají. La botella cerámica, con representación de un rostro humano, conservaba la mayor variedad: maíz, maranta, camote y ñame. La base de piedra de moler o metate, por su parte, presentó evidencias de maíz y camote, mientras una de las manos de moler conservaba rastros compatibles con ají.

Estos resultados posibilitan una primera interpretación de los recursos vegetales empleados como alimentos del pasado prehistórico. Elementos nutricionales que se presentan diversos, de acuerdo a sus propiedades geográficas, pues estos se corresponden con pisos climáticos y altitudinales de la sierra y la amazonia. La forma de los objetos designa una función como, por ejemplo, las piedras servían para moler y triturar, mientras que las vasijas intervenían en otras tareas de preparación o consumo.
La historia de Tasqui Bajo, sin embargo, no termina en la identificación de los recursos vinculados a la alimentación. De igual manera, los restos asociados al contexto arqueológico posibilitaron la aplicación de análisis de radiocarbono o carbono-14, cuyas dataciones indican que el lugar fue utilizado en distintos momentos, desde el Formativo Tardío (1500 a.C.) hasta el Período de Integración (1000 d.C.). Siglos después de sus primeros usos, algunos objetos cotidianos fueron incorporados a un enterramiento, adquirieron y generando una resignificación espacial y objetual de las culturas andinas del actual Ecuador.
Autor: Miguel Ángel Novillo





