En los últimos días se ha hablado mucho de lo que ocurría en Twitter con llegada de Elon Musk, como dueño absoluto de la plataforma. Muchas decisiones que podrían tomarse han encendido las alarmas de todos los usuarios que ven con recelo este acontecimiento.
Hace unos días en mi Twitter @PedroJijonG realicé una encuesta pública para saber si los usuarios estaban de acuerdo con el posible regreso de Donald Trump a la plataforma. Esta encuesta fue criticada por algunos usuarios que creyeron que la misma estaba siendo promovida por un sector progresista, pero como mencioné, es una encuesta pública.
Recordemos que el caso de Donald Trump en Twitter dio la vuelta al mundo ya que la plataforma suspendió su cuenta de manera definitiva por violar las reglas de comportamiento. Sí, una cuenta de un Presidente, verificada, con millones de seguidores radicales y muy activos en cada tweet.
En este punto es donde comienzo a cuestionar un poco lo que ocurre con las políticas internas de Twitter y me hago las siguientes preguntas:
¿Realmente las reglas son para todas las personas?
¿Qué ocurre con el contenido racista que se promueve por cuentas no verificadas que tienen pocas interacciones?
¿Los usuarios expulsados por incumplir las normas de comportamiento merecen regresar a Twitter?
Pienso que las primeras declaraciones de Elon Musk, fueron un poco polémicas y apresuradas. La regulación de contenidos no es una tarea sencilla, tampoco quiere decir que dejarán de operar los troll centers de la noche a la mañana o desaparecerán las cuentas que llevan años inactivas. Todo es un proceso y considero que debemos estar pendientes del mismo.
Lo que sí me deja un poco sorprendido es la noticia que comenzó a circular el día domingo por la tarde y que la confirmó el medio estadounidense The Verge. En la misma se habla de que Elon Musk estaría presionando a empleados de Twitter para aprobar un programa en el que inicialmente se pensó cobrar $20 dólares a manera de suscripción mensual y luego aclaró en su cuenta oficial que serían $8 dólares los que tendría que pagar cada usuario verificado para mantener la codiciada insignia azul en el perfil.
Si esto llega a concretarse –a mi parecer– sería una decisión errónea y riesgosa para la plataforma ya que si un usuario o medio de comunicación llega perder la insignia, las audiencias no sabrán si realmente se trata de una cuenta oficial y esto puede ser aprovechado por campañas de suplantación de identidad.
Elon Musk, también publicó una encuesta en su Twitter para saber si a los usuarios les gustaría que regrese la aplicación Vine. Recordemos que esta app de videos se hizo popular por el año 2012 y pienso que este proyecto fue bueno, pero fue cerrado y la aplicación propiedad de Twitter dejó de funcionar. Si se concreta su regreso será una interesante competencia para TikTok. Mi deseo como usuario es que la plataforma tome las correcciones necesarias con respecto a libertad de expresión, reestructure el tema publicitario y sea accesible para que los emprendedores y medios digitales pequeños, con presupuestos ajustados, puedan promover sus contenidos mediante herramientas interactivas.





