El estado deplorable de la Panamericana Norte, en el tramo del redondel (Mujeres de Piedra) de la avenida González Suárez y el puente de Guangarcucho, en Cuenca, es solo un ejemplo de la falta de la capacidad resolutiva de las autoridades locales.
La competencia del mencionado tramo aparentemente pasó a la Municipalidad luego de que se suscribiera un convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), en noviembre del 2020.
Sin embargo, como manifestó el primer personero municipal en un medio de comunicación el pasado jueves 21 de octubre, dicho tramo «no es competencia del Municipio» y tampoco se han transferido los recursos para que se haga cargo de la vía, indicó.
Si bien es cierto, para asumir una competencia (como en este caso) se deben cumplir normas técnicas y jurídicas; también es cierto que una autoridad (el Alcalde), un verdadero líder, a más de voluntad, debe tener el carisma y firmeza para resolver los problemas que demanda la sociedad a la que sirve.
La voluntad no es suficiente, al menos si no va de la mano con la acción.
Como señaló un colega periodista durante su noticiero: «los ciudadanos estamos cansados de respuestas como: el tema está en estudio, se está planificando, estamos analizando…», entre otras excusas. Una verdad con la que concuerdo.
A la falta de acción se suman las contiendas políticas entre ciertas autoridades, que se olvidan de sus mandantes, que somos los perjudicados directos de su «ego».
Queremos soluciones y no más problemas, acción y no pasividad, diligencia y no negligencia. ¡Ya es hora de que lo entiendan por favor!
El tema de la Panamericana Norte es solo una de las múltiples necesidades del cantón que requieren atención urgente.
Así que distinguidas autoridades, si quieren ser recordados (de forma positiva), si tanto les importa su imagen, su ego, entonces dedíquense a trabajar; ¡pero de verdad!
Hay que olvidarse de solo aparecer para la foto, pues de eso ya nos cansamos «hace rato».
Dicen que los cuencanos tenemos una increíble paciencia, todo aguantamos, muy cierto, pero, ¡cuidado!; todo tiene un límite. (O)





