El programa Sumar Juntos de Banco Pichincha camina firmemente hacia su objetivo de llevar agua a las comunidades rurales del Ecuador, trabajando mancomunadamente con sus aliados estratégicos. En el mes de julio, dos nuevos Sistemas de Agua Potable (SAP) fueron inaugurados en las comunidades de San Alfonso y Sulupali Chico, ubicadas en el cantón Santia Isabel, provincia de Azuay, con la colaboración de Ayuda en Acción.
El nuevo sistema de agua potable en San Alfonso mejorará la vida de más de 300 personas, y el de Sulupali Chico también llevará agua segura a muchas familias. Estos proyectos se hicieron realidad gracias al trabajo conjunto de los gobiernos locales, las juntas de agua, el programa Sumar Juntos de Banco Pichincha y la organización Ayuda en Acción. Las obras permitirán que las comunidades cuenten con acceso a agua limpia en sus hogares, con una infraestructura pensada para durar muchos años y un modelo de gestión que busca asegurar su buen funcionamiento a lo largo del tiempo.
El acceso al agua potable es uno de los principales desafíos que enfrentan las zonas rurales del Ecuador, donde el 60% de la población rural consume agua contaminada, y la desnutrición crónica infantil afecta al 19,3% de niños menores de 2 años, generando ciclos de pobreza y desigualdad.
En este contexto, iniciativas como las que impulsa Banco Pichincha se vuelven esenciales, explica José Luis Álvarez, director del programa Sumar Juntos, que nació de este compromiso institucional para transformar realidades a través de alianzas, inversión social y soluciones sostenibles.
El programa Sumar Juntos de Banco Pichincha ha desarrollado un cronograma de intervención por fases, que hasta ahora ha beneficiado a más de 26.000 personas a nivel nacional junto a diferentes aliados. En la etapa actual, en trabajo conjunto con Ayuda en Acción, se lleva a cabo la rehabilitación y/o construcción de 22 sistemas de agua en 36 comunidades, lo que permitirá mejorar el acceso a este recurso vital para más de 10.000 personas en cuatro provincias del país.
Con este enfoque, las dos organizaciones demuestran que el acceso al agua potable no es un lujo, sino una herramienta de justicia social, salud pública y desarrollo económico local explica Fiorella Mackliff, directora Ecuador de Ayuda en Acción.
“Para nosotros es un sueño hecho realidad porque antes nos llegaba el agua turbia y sucia a nuestras casas y cuando mis niñas se enfermaban nos tocaba gastar en transporte al centro de salud, en medicina y en comprar agua embotellada” comentó Carolina Montenegro. beneficiaria de Sulupali Chico, parroquia Abdón Calderón, durante la entrega del sistema.
Además de la infraestructura, el proyecto incorpora formación técnica para las Juntas Administradoras de Agua Potable (JAAP), implementación de software para gestión comunitaria, procesos educomunicacionales sobre higiene y sostenibilidad ambiental, y protección de zonas de recarga hídrica como páramos y bosques de montaña.
“Gracias a que ahora tenemos agüita potable en la llave de la casa ya no tenemos que ir a la vertiente, ni hacer las mingas. Como comunidad nos comprometemos a cuidar la planta, sin desperdiciar porque sabemos que nos cuesta el agua y debemos cuidarla para que nuestros hijos y nuestros nietos”, dijo Laura del Rocío Mena, beneficiaria de la comunidad San Alfonso, parroquia de Cañaribamba.
Las comunidades rurales fueron seleccionadas por presentar un importante desafío para acceder a servicios básicos, por ende, su derecho humano a acceder a agua segura se veía amenazado.





