La vida de Patricio Saquicela ha pasado frente al lente de su cámara, a los 15 años su hermano Gerardo le ensenó el oficio de fotógrafo y por más de cuatro décadas se ha dedicado a esta actividad, capturando imágenes que permanecerán en su memoria y en la retina de los cuencanos.
“La cámara es mi amiga inseparable, con ella forjé mi futuro y le di estabilidad a mi familia; gracias a ella conozco muchos lugares, he vivido momentos de mucha alegría, otros muy tristes, pero siempre acompañado de ella. A diferencia de mi persona, ella se ha renovado, modernizado, pero siempre estará a mi lado”.
Comenzó como fotógrafo de eventos sociales, los matrimonios, grados y cumpleaños fueron su sustento hasta 1984 cuando dio el salto al periodismo, diario Austral fue su primera casa y en 1990 llega a diario El Mercurio, la cual se convirtió su hogar por 30 años.
Conversar con Patricio es recordar la historia de las últimas décadas de Cuenca, visitas de presidentes, manifestaciones, accidentes, incendios, inauguraciones y más hechos vuelven a su mente. “Como fotógrafo tratamos de captar la imagen perfecta, lo que se necesita para complementar la noticia, por eso es importante estar en esos momentos”.
Apasionado por su trabajo, con orgullo comenta que en 30 años de trabajo no tomó un solo día de vacaciones. “Hace unos años, debido a una operación me dieron 20 días de descanso obligatorios, fueron los únicos que descansé”.
Lleva ya unos días fuera de su trabajo, aún se siente intranquilo, aunque asegura que en estos días desea disfrutar de la compañía de sus nietos e hijos. “Por muchos años descuidé la familia, es el momento de dedicarse por completa a ella, de disfrutar, de descansar”.
Pero este descanso no durará mucho, ya que Patricio alista su libro con sus mejores imágenes y otro libro dedicado a la otra de sus pasiones, el Deportivo Cuenca. Sin duda es difícil dejar a la amiga inseparable, a su compañera de trabajo; hoy Patricio dice adiós al trabajo en El Mercurio, pero da la bienvenida a nuevos retos y, como él asegura, este fotógrafo tiene rollo para largo… (I)









