La tristeza de Antony por no poder estudiar quedó atrás, gracias a la generosidad de un ciudadano que le donó una tablet para que asista a las clases virtuales. Willman Cabrera contó que su hijo de 9 años, quien cursa el quinto año de escuela en la Unidad Educativa Manuela Garaicoa, lloraba y caía en la desesperación porque su antiguo teléfono celular no le permitía conectarse adecuadamente a la Internet. «Gracias a los compañeros que le enviaban capturas de pantalla mi hijo se enteraba de los deberes que tenía que hacer», comentó su progenitor.
Solidaridad
Las necesidades de la familia son múltiples, debido a que el jefe de hogar no tiene trabajo para llevar el sustento para sus tres hijos, dos de ellos con 50 por ciento de discapacidad intelectual, y a su esposa.
Don Willman, quien también padece del 70 por ciento de discapacidad visual, lamenta que por su condición física le discriminen y nadie le de trabajo, «el gobernador me ofreció coordinar ayuda con el MIES, pero todo quedó en palabras», cuestionó.
Pablo Cáceres, contó que al enterarse de las peripecias del niño decidió hacer una colecta entre su familia para comprar una tablet y víveres para aliviar en algo la dificultad del hogar de la familia Cabrera.
Cáceres sostiene que el coronavirus sacó a luz pública la desigualdad entre quienes más tienen y quienes viven en la pobreza; además, desnudo la miseria humana de aquellos que aprovecharon de emergencia sanitaria para enriquecerse ilícitamente. Las personas que deseen ayudar a esta familia, pueden visitarla en la ciudadela Tomebamba, calle Expreso y Escoba, teléfonos 4200220, 0969484090. (I)




