El cuerpo de la ecuatoriana Jennifer Lisbeth Mendoza fue encontrado dentro de un colchón abandonado en un descampado del distrito de San Martín de Porres, en Lima, cerca del cruce de las avenidas Naranjal y Pacasmayo. El hallazgo, que no levantó sospechas a simple vista, fue confirmado tras la intervención de la Policía Nacional del Perú, generando conmoción tanto en Perú como en Ecuador.
Mendoza había salido de Ecuador con la intención de empezar de nuevo. Antes de viajar, informó a su pareja que había conseguido trabajo en Lima y que el traslado sería rápido, como un trámite para mejorar la situación de su familia. Sin embargo, tras su salida, nunca volvió a comunicarse.
En un inicio, la identidad de la víctima fue un misterio, ya que no portaba documentos y el estado del cuerpo dificultó su reconocimiento. La investigación avanzó hasta que la difusión de ciertas características físicas permitió una pista clave: un tatuaje visible en uno de sus brazos facilitó su identificación y permitió a las autoridades continuar con las indagaciones para esclarecer lo ocurrido.





