Kerámikos aportó al desarrollo del mural “Cuenca Vuela Alto” y la intervención de la capilla del Aeropuerto Mariscal La Mar de Cuenca, dos proyectos que buscan fortalecer la identidad cultural y generar espacios de conexión para quienes llegan, salen o transitan por la ciudad. A través de su fábrica Pasarella, la compañía brindó asesoría técnica, acompañamiento en el proceso de transformación de la obra artística a piezas cerámicas y acceso a tecnología especializada para la elaboración del mural, además de aportar materiales y elementos cerámicos para la capilla.
La iniciativa forma parte de la filosofía de Kerámikos de impulsar expresiones artísticas mediante el uso de sus materiales y generar alianzas entre el sector privado y las instituciones locales para contribuir al desarrollo de espacios comunitarios. En este caso, la compañía participó en proyectos con enfoques distintos: un mural que representa la historia y esencia cultural de Cuenca, y una capilla concebida como un espacio de paz, contemplación y esperanza dentro de un entorno de constante movimiento.
El mural “Cuenca Vuela Alto”, creado por el artista ecuatoriano Hernán Illescas, representa elementos característicos de la ciudad como sus barrios tradicionales, calles, arquitectura, paisajes, festividades y vida cotidiana. La obra, de 9 por 4 metros, fue desarrollada en cerámica con técnica de alto relieve, integrando elementos patrimoniales de Cuenca con el concepto del aeropuerto como punto de conexión con el mundo.
“Estos proyectos representan una oportunidad para demostrar que la cerámica puede formar parte de espacios que cuentan historias, transmiten identidad y generan emociones. En el mural acompañamos al artista para trasladar su visión a piezas cerámicas, mientras que en la capilla participamos desde el diseño hasta la materialización del espacio”, señaló William Gómez, gerente general de Kerámikos.
En el caso de la capilla, Kerámikos participó desde la concepción del diseño y aportó materiales como porcelanato y pegantes para pisos y paredes, además de la producción de murales cerámicos con las imágenes de Nuestra Señora del Buen Suceso y el Arcángel San Miguel. El espacio fue diseñado con tonos cálidos, iluminación y elementos arquitectónicos orientados a generar una atmósfera de serenidad y recogimiento para los viajeros.
Más allá de su aplicación funcional, estos proyectos evidencian la capacidad de la cerámica para integrarse en propuestas artísticas y arquitectónicas de mayor alcance. Para Kerámikos, la experiencia refleja cómo los materiales pueden aportar estética, funcionalidad, identidad y significado en espacios destinados a la comunidad.
“La cerámica tiene la capacidad de ir más allá de lo funcional. Puede convertirse en una herramienta para expresar cultura, fortalecer la identidad de una ciudad y crear experiencias que conecten con las personas”, agregó el vocero.
Para Kerámikos, esta iniciativa demuestra que la cerámica puede trascender lo meramente funcional. Al trabajar de la mano con el talento y la comunidad creativa local, la marca sigue abriendo caminos para que el diseño y la cultura transformen el entorno urbano, creando espacios vivos que realmente conecten con el día a día de las personas.





