A finales de los años 90, conectarse a internet en Ecuador era una experiencia limitada y costosa. Los usuarios dependían de líneas telefónicas fijas, escuchaban el zumbido característico del “dial-up” y pagaban un impuesto adicional solo por acceder a un mundo que, entonces, era apenas una promesa.
Sin embargo, incluso en ese contexto, visionarios nacionales empezaban a imaginar algo más grande: un país verdaderamente conectado. Fue en ese escenario que nació la Asociación Ecuatoriana de Proveedores de Internet (AEPROVI), que, desde su creación en 2000, se ha convertido en un actor clave en la evolución del ecosistema tecnológico nacional, promoviendo la masificación del internet fijo, la innovación y la libre competencia entre proveedores de servicios de acceso a internet fijo.
Lo que comenzó con 8 operadores decididos a democratizar el acceso a internet, hoy es una comunidad de más de 1.200 proveedores a nivel nacional, bajo el liderazgo de AEPROVI que a través de sus asociados tiene más del 70% de clientes y promueven un modelo basado en colaboración, innovación tecnológica y libre mercado.
NAP.EC: una infraestructura clave para el desarrollo digital
Uno de los mayores hitos de AEPROVI fue la creación y gestión del NAP.EC (Network Access Point Ecuador), que desde 2001 facilitó el intercambio de tráfico de internet en el país, permitiendo una disminución en la cadena de costos, sin depender de rutas internacionales.
“Con el NAP.EC redujimos costos, mejoramos la latencia y fortalecimos la soberanía digital del Ecuador. Es uno de los pilares invisibles pero esenciales para el desarrollo productivo, educativo y social del país”, explicó Jorge Luis Román, presidente de AEPROVI.





