Cuando se habla de música Jorge Terreros se pone serio y cada palabra que dice es un homenaje a su pasión, una pasión que le acompaña por 50 años y que hoy, a sus 78 años la siente más viva que antes. El requinto, ese instrumento que le permitió compartir con el mismísimo Julio Jaramillo, está a su izquierda y no resiste las ganas de acariciarlo, total hay un amor entre los dos, será por eso que siempre la ubica a lado izquierdo, el del corazón.
En la pared de su casa existen fotografías y reconocimientos por su trayectoria musical. Muy pocos en Cuenca se han dado el lujo de tocar en las tres radios más escuchadas en la década de los 70. radio Ondas Azuayas, radio Tomebamba y radio Tarqui le abrieron sus puertas y él les mostró un poquito de su pasión. Solo basta con escucharlo hablar para saber que es un enamorado de lo que hace.
En 1970 decidió grabar seis canciones del “afamado”, como él dice, Rafael Carpio Abad. Fue en Guayaquil y el sello discográfico de la época era Fénix. Desde esos años fue evolucionando en el campo musical hasta llegar a conocer a su amigo inseparable, el requinto, formando parte del trío Los Cristales y allí graba canciones de compositores ecuatorianos en el género albazo, pasillo, boleros, etc.
Cuatro años más tarde ingresa a la estudiantina Atenas y graba cuatro discos de larga duración más. En esa época era contratado para acompañar con el requinto a artistas como Pepe Jaramillo, a los hermanos Jervis del Trío Los Embajadores. “Fui guitarrista exclusivo de las Hermanas Mendoza-Suasti, de los Hermanos Villamar y por supuesto de los Hermanos Miño Naranjo”, comentó Terreros mientras sonreía.

Incluso el recordado Claudio Vallejo también requirió de los servicios de Terreros. “Fue una muy buena época. También formé parte de la Caravana artística de don Ernesto Albán. Aquí salimos con mi hermana Gerardina y formamos el dúo Hermanos Terreros. Junto a ella grabamos 25 discos pequeños y ocho discos de larga duración”, dijo.
Después de un tiempo, Terreros se hizo solista. “Fue difícil en un momento, pero se pudo. Segundo Bautista fue el primero en ser requintista y cantante y también lo hice”, añadió el oriundo de la provincia de Cañar.
El tocar requinto fue un anhelo desde niño, en su natal provincia. Homero Idrovo, Segundo Bautista, entre otros fueron su inspiración. En poco tiempo llegó a Cuenca y se quedó. Aquí aprendió a tocar el requinto.
“En radio Tarqui empecé a tocar con don Manuel Pulla fue el que me invitaba, en Ondas Azuayas con José Cardoso y con Jorge Piedra Ledesma, en la Voz del Tomebamba. Siempre me invitaban como cantante aficionado y creo que no defraudé”, comentó el artista quien adquirió su primer requinto por 125 sucres.
“Ese fue uno de los momentos más importantes de mi vida. De mi sueldo sacaba un poco de plata y guardaba para comprarme. Me acuerdo que lo compré donde el maestro Vicente Baculima que quedaba ubicada en las calles Luis Cordero y Vásquez de Noboa. Tuve que rogarle para que me baje el precio y aceptó”, dijo mientras su miraba se perdía en una fotografía.

Julio Jaramillo
En esos años tuvo la oportunidad de conocer a Julio Jaramillo y lo hizo de la manera menos pensada. El cantante guayaquileño llegó a Cuenca para presentarse en vivo en la radio Ondas Azuayas, pero el requintista que debía acompañarlo no. En ese tiempo, Terreros conocía a mucha gente que lo recomendaron para que esté a lado de Jaramillo.
“Me llamaron y llegué enseguida. Ahí estaba Julio Jaramillo, un hombre de pocas palabras que llevaba consigo un morral con hielo. Eso fue lo que me llamó la atención ya que mascaba hielo, no sé para qué. Se acercó y me dijo ‘sabes tocar Chica Linda’ le dije que sí…’ El Mendigo’, le respondí que también, por último, me señaló que íbamos a interpretar ‘Felicitación’ y asentí”, explicó Terreros. De mocasines, pantalón y guayabera blanca, ‘JJ’ se puso a cantar y el requinto era de un joven cuencano.
Hija
Andrea Terreros es su hija menor y desde pequeña veía a su papá tocando el requinto. “Es motivo de orgullo para toda la familia y ahora que le rendimos homenaje por los 50 años de vida artística lo valoramos mucho más”, expuso.
Andrea canta boleros y valses y no duda en indicar que su ‘papi’ fue la inspiración para hacer lo que ha llegado a ser también su pasión. “A más de mi ñaña Maritza, mi otra hermana Verónica también canta, aunque no se anima a salir al público”, mencionó.
Andrea cuenta que a donde va a cantar la reconocen por su papá. “Me dicen que si soy hija del requintista Terreros les respondo que sí y la gente me sonrié. Es una responsabilidad muy grande”, explicó.
Precisamente Andrea y su hermana Maritza rendirán un tributo, junto con otros artistas, a Jorge Terreros por los 50 años de carrera profesional. «Será la noche del 6 de noviembre, desde las 20:00 y lo haremos de manera virtual. Además compartiremos escenario con Diego Zamora, Diana Urgilés, Carlos Mosquera, Danny y Diego Tello» contó.
Las entradas para este concierto virtual están a la venta en https://www.venti.com.ec/evento/119-Homenaje-a-Jorge-Terreros,-su-voz-y-su-requinto-de-oro (I)





