La historia del edificio ubicado en la esquina de las calles Benigno Malo y Simón Bolívar se remonta a inicios del siglo XIX, cuando en el año 1813 se funda en Cuenca el primer Seminario Conciliar, dedicado a San Luis.
En medio de esta joya patrimonial hay un lugar al que pocos pueden acceder y es la capilla, la misma que fue destruida por un voraz incendio provocado por juegos pirotécnicos que la noche del 15 de agosto de 2012 se lanzaban desde la Plaza de las Flores, en homenaje al quicentenario de la Virgen del Tránsito, según datos que se publicaron en los principales periódicos locales y nacionales.

Luego de la restauración luce esplendorosa. En la izquierda del altar mayor, elaborado en pan de oro, está la imagen de la Virgen de Legarda; en el centro destaca El Calvario y en la derecha está la escultura de San José con el Niño.
Como testigo del fuego que destruyó el bien patrimonial están algunas maderas quemadas que forman parte del soporte de un púlpito adosado a una de las paredes.
Natali Vazquez, coordinadora de turismo de la Arquidiócesis de Cuenca, comentó que esta capilla se distingue de las otras porque las imágenes que están en la nave son de Santos y Beatos ecuatorianos, entre ellos el Padre Julio Matovelle, el Hermano Miguel, Santa Marianita de Jesús y Narcisa de Jesús.
Si bien la capilla está dedicada para uso del clero, también puede ser facilitada para matrimonios, bautizos, misas de honras y otras celebraciones, a cambio de una colaboración de 1.000 dólares.
Turismo
El seminario San Luis que fue dedicado para impartir doctrina teológica, hoy es un lugar vivo, ideal para tomarse fotos en los patios que ofrecen una magnífica vista a las cúpulas de la Catedral de la Inmaculada Concepción y de otros espacios que conforman este tesoro arquitectónico, propiedad de la Arquidiócesis de Cuenca.
En el inmueble se encuentra restaurantes, cafeterías, jardines y balcones floridos para el deleite de los cuencanos y de turistas que visitan la ciudad.
El bien considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es uno de los últimos edificios que conserva una vieja técnica de construcción, como el uso de clavos forjados a mano, sujetadores de hierro situados en la cubierta y estructuras de madera silvestre y nativa de bosques cercanos a la capital azuaya. (I)











