Pasar de vivir sobre un piso de tierra a contar con uno de cemento transforma la vida cotidiana de una familia. En la comunidad de Monjas, parroquia Quingeo, 51 familias mejoran hoy las condiciones de sus hogares a través del programa de Mejoramiento de Vivienda Precaria Rural de la Prefectura del Azuay, una iniciativa dirigida a hogares en situación de pobreza y pobreza extrema.
La intervención permite contar con espacios más seguros, saludables y adecuados, especialmente para niñas, niños y adultos mayores. Desde el inicio del programa, en 2023, hasta agosto de 2026, la Prefectura del Azuay ha construido 215 pisos dignos en diferentes sectores de la provincia.
Para Nelly Quituisaca, una de las beneficiarias de Monjas, dejar atrás el piso de tierra representa un cambio importante para su familia. Ahora cuenta con un piso de cemento que facilita sus actividades diarias y mejora el espacio donde comparte con sus hijos pequeños y realiza sus labores domésticas.
Durante la jornada, la prefecta del Azuay, Alexandra Quintanilla Zamora, destacó que intervenir una vivienda va más allá de una obra física, pues incide directamente en el bienestar de quienes la habitan.
“En la ruralidad azuaya es frecuente encontrar mujeres que han hecho de sus hogares el centro desde donde sostienen a sus hijos, padres, abuelos y comunidades enteras. Cuando una madre deja atrás un piso de tierra, no solo cambia la estructura de su casa; se transforma el espacio donde sus hijos juegan, duermen, aprenden y crecen. Mejorar una vivienda significa brindar seguridad, bienestar y mejores condiciones para construir el futuro”, señaló.
La intervención en Monjas se complementó con una atención integral a través del programa Comunidades por la Vida, con actividades dirigidas a niñas, niños, adolescentes y adultos. La jornada incluyó espacios recreativos, talleres de cocina y nutrición, evaluaciones médicas y orientación sobre salud sexual y reproductiva.
Con estas acciones, la Prefectura del Azuay articula infraestructura y atención social para mejorar las condiciones de vida de las familias rurales, atendiendo no solo las necesidades de sus viviendas, sino también su bienestar físico, emocional y social.





