Históricamente Santa Ana de los Ríos de Cuenca y Santiago de Guayaquil, aunque con climas, gastronomías, costumbres y tradiciones diferentes, han mantenido un importante vínculo, que les permitió tejer varios procesos sociales.
La independencia de Guayaquil y la de Cuenca, conjuga su historia; vale comprender, cómo y por qué los cuencanos fueron los insurgentes que replicaron en la sierra el coraje de los guayaquileños. Los ciudadanos de las dos urbes saben que esa historia los unió y se fue haciendo a lo largo de los tiempos, un proceso de compartir posiciones y acciones por la libertad.
No hay que olvidar que los azuayos dieron un gran aporte económico y humano para la independencia del yugo español, como la entrega de las cornetas elaboradas por Sangurima, que permitió sonar las dianas por el triunfo heroico. Recordar y rememorar esto, es el mejor tributo que se puede hacer a la contribución de los cuencanos en la revolución y la forja del espíritu republicano del Ecuador.
Desde la colonia se registra la ligazón entre la segunda y tercera ciudad del país, a saber: existen familias que tienen ancestro común, como por ejemplo los Calderón Garaicoa, Baltazara la hermana de Abdón el héroe niño, se casó con quien fuera Presidente de la República el guayaquileño Vicente Rocafuerte, la llegada del primer aeroplano El Telégrafo en un raid Guayaquil-Cuenca. García Moreno quiso unir Cuenca con Guayaquil mediante una carretera por pedido del Gobernador Ordóñez Lasso. La diócesis de Cuenca tenía jurisdicción hasta territorio del Guayas.
Quien no recuerda el famoso “tiempo de monas” exquisitamente descrito por el semanario La Escoba. El Club Deportivo Cuenca desde su nacimiento ha nutrido su plantilla con brillantes jugadores guayaquileños, las tejas y muebles cuencanos bien apetecidos, en Guayaquil una de sus calles lleva el nombre de Cuenca. Se destaca la materia prima cuencana para la industria de la construcción.
Cuencanos y guayaquileños visitan las huecas: los mariscos de la Caraguay, dulcería La Palma, con más de cien años de tradición, los sánduches de chancho light del Primo, el hornado se puede degustar en el Sabor Cuencano que está ubicado en Febres Cordero y Los Ríos. Los chuzos cuencanos de la calle Carchi, etc etc.
La arraigada identidad entre Cuenca y Guayaquil, se fundamenta en la existencia de sólidos vínculos históricos y en la recíproca voluntad colectiva para la creación de lazos, que desde la ciudadanía han facilitado una relación perdurable. Nuestros mejores augurios para la Perla del Pacífico desde la ciudad patrimonio mundial. (O)





