Las pilas alcalinas contienen metales potencialmente contaminantes como el zinc, el manganeso y el hierro, que pueden representar un riesgo para el ambiente si no se gestionan adecuadamente. Sin embargo, estos mismos elementos también pueden convertirse en parte de una solución, ya que es posible reutilizarlos para fabricar materiales capaces de ayudar en la purificación del agua y en la eliminación de contaminantes. Entre estos materiales destacan las ferritas, compuestos que actúan como catalizadores, es decir, sustancias que aceleran reacciones químicas sin consumirse en el proceso. A partir de los metales recuperados de las pilas mediante técnicas metalúrgicas de extracción, se pueden obtener sales de estos metales. Estas sales pueden emplearse para preparar ferritas de zinc o manganeso mediante coprecipitación, con potencial de uso en aplicaciones ambientales.

En procesos de tratamiento de aguas para eliminar contaminantes orgánicos, las ferritas actúan como catalizadores y, con la ayuda de la luz solar, generan especies altamente reactivas: los radicales hidroxilo. Estas especies son capaces de oxidar contaminantes complejos, como los colorantes, transformándolos en sustancias menos dañinas. Por ejemplo, las aguas del teñido de paja toquilla o de la industria textil contienen colorantes. Este tipo de contaminación no solo afecta la apariencia del agua, sino también su calidad y los ecosistemas que dependen de ella. Estudios a nivel de laboratorio han demostrado que es posible eliminar estos colorantes mediante el uso de ferritas en procesos de oxidación avanzada, logrando decoloraciones entre el 50 y el 100 %.

Aplicar un enfoque de valorización de recursos abre la puerta a soluciones más sostenibles para el tratamiento de este tipo de efluentes.
Ferrita de zinc obtenida de pilas alcalinas. Las pilas, consideradas desechos difíciles de gestionar, pueden transformarse en materiales capaces de eliminar colorantes de las aguas residuales, contribuyendo a una economía circular basada en la reducción y reutilización de residuos. Más importante aún, permite reducir el impacto ambiental de diversas actividades.
Estas tecnologías pueden escalarse e integrarse con la gestión de residuos y con soluciones ambientales.
Lo que hoy tiramos como simples desechos podría ser la clave para resolver los problemas ambientales del mañana. Solo hace falta una mayor conciencia social, un manejo adecuado de los residuos y el compromiso tanto de los profesionales como de la comunidad.
Autoras: Camila Loayza Cueva y Verónica Pinos Vélez





