En esta oportunidad quiero abordar otra de las problemáticas que afecta a Cuenca Patrimonio Mundial, la contaminación visual y por ende la trasgresión de los derechos constitucionales del buen vivir. Este tipo de contaminación percibida a través del sentido de la vista expone diariamente a sus habitantes, a estímulos agresivos que las invaden y contra los cuales no existe ningún filtro ni defensa, peor aún acciones de las autoridades.
La contaminación visual es parte de la contaminación general, que afecta o perturba la visualización de sitios o rompe la estética del paisaje, es una sobre estimulación visual agresiva e invasiva, producida por diferentes elementos. La contaminación visual es causa de accidentes ocasionados por obstrucción visual al conductor, trastornos de atención, interrupción de la estética paisajística, afección del sistema nervioso con fuertes distractores que producen estrés por saturación de elementos y de colores, dolor de cabeza, mal humor, y disminución de la eficiencia laboral. Con estos antecedentes, ideas y experiencias, reclamo y denuncio por este atropello, además llamo a la reflexión a quienes administran la ciudad.
Las causas de este tipo de contaminación son muy variadas, publicidad en forma de letreros, anuncios, pantallas de televisión y proyectores multimedia, vallas publicitarias, cableados, instalaciones y tendidos eléctricos enmarañados, parabólicas y antenas de televisión o de telefonía móvil, edificios deteriorados o diseñados incorrectamente, tratamientos de pavimentos, parterres o espacios públicos y materiales para edificación inadecuados, amontonamientos de basuras, puestos improvisados de vendedores, etc.
En Cuenca, la preservación de un entorno cultural y físico es fundamental; por ello, el tema de la contaminación visual adquiere especial importancia, los ciudadanos debemos jugar un rol importante en los procesos de desarrollo de nuestra ciudad y debemos ser incidentes en los procesos de políticas públicas a través de mecanismos de participación ciudadana. En la medida que aunemos voluntades para salvaguardar un ambiente urbano más armónico seremos capaces de influir en la construcción de una ciudad amigable.
En conclusión podemos afirmar que esta contaminación, es tan común en nuestra vida diaria, que nos hemos acostumbrado a ella. Por eso debemos dejar de lado nuestra manera de costumbrismo e intentar evitar cada una de estas contaminaciones, para así vivir de una manera más sana. En síntesis, se requiere un compromiso mayor para solucionar el problema de la contaminación visual. La tarea es formar una ciudadanía activa y vigilante, unidos lograremos cosas increíbles. (O)





